Cómo ser un estúpido en Internet
No se emocionen pues esta no es una guía de autoayuda en la que encontrarán las fórmulas mágica que le ayuden a usted, enterado y amable lector, en las malsanas artes de ser un consumado estúpido del Internet.
¿Por qué el adjetivo tan directo y atronador? No es gratis tal descripción ni se ha hecho a la ligera debido a que existen valores que pueden ser medidos por la infalible balanza del sentido común que, con un mínimo margen de error, pueden darnos idea para determinar qué o cuales comportamientos de los millones de usuarios de Internet son francamente estúpidos.

1.- Usar Messenger
Aceptémoslo, Messenger no es lo que antes fue ni sirve para lo que originalmente fue diseñado. En los albores de lo que antes era llamado “Mensajería Instantánea” el mercado era cautivo del uso de ICQ como mensaje favorito de quienes tenían la necesidad de comunicarse de forma constante con, principalmente, colegas del trabajo. Eran pocos los afortunados que contaban con este privilegio pues el uso de Internet, en los inicios del año 2000, no era tan recurrente como lo es hoy. De forma paralela una horda de mozuelos perdían el tiempo, y las esperanzas, dentro de chats como los de Starmedia o ElFoco.com (ambos portales que ya pasaron a mejor vida) y el resto de nosotros era feliz sin ver que nuestra lista de contacto no era invadida por desconocidos.
Sin embargo Microsoft vió en ese campo una oportunidad de negocio que supo aprovechar gracias a la popularidad del servicio de correo Hotmail el cual era el referente para aquellos que deseaban contar con un buzón en línea. Así fue que Messenger rápidamente fue adoptado por millones de usuarios hasta desplazar al viejo ICQ. Sin embargo cada vez más usuarios, sobre todo de las nuevas generaciones, arribaron al mundo de Internet con el único propósito de contar con la posibilidad de usar Messenger ya que, cierta leyenda urbana prometía, este sería la entrada a un mundo donde todos los que llegasen a conectar serían automáticamente presa de admiradores del sexo opuesto con los cuales se podría, con un poco de suerte, ligar el tan ansiado encuentro. Independientemente de las motivaciones de los recién llegados al uso de mensajeros hoy es francamente estúpido contar con un servicio de mensajería donde la mayoría de sus usuarios se comunican por medio de horrendos Glitters que amenazan con desprender la retina del desafortunado destinatario. Ni hablar siquiera de esa dudosa capacidad de Messenger de transmitir desconcertantes emoticones que sólo ciertas personas, con mucho tiempo libre, pueden descifrar al cien por ciento.
Alternativas Serias: gTalk de Google.
2.-Proclamarse “Experto”
Bien, acabas descubrir que Internet permite, además de comunicarse y encontrar información valiosa, hacerlo de forma anónima. Eso es bueno siempre que se tenga presente que el anonimato es relativo al interés que otros usuarios demuestren en esta cualidad. Y es que no hay cosa más clásica que encontrar dentro de las redes sociales a aquél grupúsculo que se proclama así mismo como “Experto” aprovechando ese anonimato que engaña, solamente, al que se enfunda en esa máscara. La oferta es variada: SEO’s (Search Engine Optimization), Escritores, empresarios, y una gama de personalidades presuntamente exitosas que de verdad hacen dudar de la existencia de una crisis económica y, a veces, dan la impresión que el único perdedor en Internet es uno mismo. Pero si observamos un poco el comportamiento de estos especímenes bien podemos delimitar conductas que explican muchas otras a la larga. La mayoría de esos autoproclamados comparten un nivel de inexperiencia dentro de Internet demasiado evidente. Casi todos ellos son seguidores de la corriente principal pues, para basar sus dichos recurren sólo a voces que son famosas pero no necesariamente autorizadas en las diversas materias. Es así que para que un presunto politólogo en ciernes refuerce sus argumentos recurre a sitios de noticias que no son del todo objetivos. Muchos de ellos podemos encontrarlos en Twitter y Facebook.
Alternativas Serias: Bloquear a dichos usuarios o bien trolearlos sin piedad.
3.- Usar Internet sólo como otra Tele
No negaremos que la oferta de entretenimiento en Internet supera a la informativa. Y tampoco vamos a irnos al extremo purista de condenar la existencia de esta peculiar circunstancia. Sin embargo tampoco podemos ignorar el triunfo de la frugalidad sobre otros temas, digamos, fundamentales. Los medios tradicionales han hecho de Internet un canal más en su estrategia de posicionamiento. La oferta es la misma, sus contenidos no son ni siquiera lejanos a su contraparte original, son, de hecho, una extensión. Más de lo mismo. Pero no se puede explicar ese éxito, cuestionable, sin considerar a los usuarios que dan sostén a esos contenidos.
Los medios tradicionales cuentan con el capital de la ignorancia y la escasez de análisis por parte de sus lectores habituales. Suena duro pero es la realidad se impone cuando se da importancia al hecho interpretado por el alarmismo que puede verse en el noticiario de cada mañana en cualquier canal de televisión. El entretenimiento, ramplón y plagado de lugares comunes, llega a los monitores sin el menor asomo de reinvención, reciclando las tonterías que son del agrado de otros tantos que piensan en la fortuna de contar con Internet para perpetuar las mismas rutinas desgastadas y grises en la oficina o el celular.
Alternativas Serias: No hay lamentablemente consejo ante el suicidio colectivo que implica el prender la tele dentro de Internet.
Conclusión
Ser un consumidor de información en Internet es una actividad que se asume luego de un tiempo de uso prolongado. Habrá quienes no le den la importancia al pensar que lo que suceda, o deje se suceder, en la virtualidad está lejos de sus realidad. Es posible que así sea pero sin consideramos que las mayorías de nuestros supuestos representantes populares, medios, fabricantes de productos y proveedores de servicios han hecho de Internet un foro de auto promoción bien valdría la pena, para los que no lo han hecho, ir tomando en serio lo que aquí sucede pues no hay mejor reflejo de la realidad que aquel que se nos muestra a diario en este ámbito.
Ser un estúpido dentro de Internet es fácil pues no habrá más que hacer que lo que las mayorías consideran moda, divertido o simplemente. Podemos dejar de lado la reflexión y seguir siendo objeto de manipulación de los grandes intereses y dejar que cientos y cientos de páginas de valiosa información se nos pierda mientras descubrimos que Messenger ya permite jugar ajedrez, o que un nuevo y autoproclamado experto ha descubierto un nuevo método de mandar sus sabios comunicados a 30 redes sociales a la vez, o ver que Televisa innova nuevas formas de transmitir más mentiras por segundo. En Internet, en cambio, es igual de fácil exigir calidad; y el mejor método para ello es dejando de hacer click sobre ese enlace.










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